
*Espectaculares azules, ambiciones personales
*PRI mueve hilos para salvar al hermano incómodo
*Lazzarotto pierde poder y calma
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La dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez dejó claro que su intención no es candidatearse, sino que sus espectaculares son para fortalecer al partido, ajá! cómo no.
Aseveró que su intención es guiar al PAN a los mejores índices electorales para llevar lo mejor del PAN al estado de Chihuahua, pero de todos modos no pudo explicar el motivo por el cual promociona su imagen y no la del partido.
Por cierto, ya se supo que todos los anuncios los pagó con el dinero de Acción Nacional y no con su propio bolsillo. Los espectaculares dicen más que sus palabras: la candidata es ella, no el PAN. Porque al final los únicos que medio saben que ella es la presidente de un partido son unos cuantos, los demás ciudadanos solo ven su carota en los espectaculares con la palabra DANIELA enorme y el logo del PAN miniatura que ni se ve.
En fin, por eso anda cayendo de la gracia de la gobernadora Maru Campos, y después de todo; hizo lo mismo que la discípula de Adán Augusto, Andrea Chávez, promocionar su propia imagen.
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El PRI anda haciendo todo lo posible por salvarle el pellejo a Fernando R. hermano del diputado Guillermo Ramírez, presidente del Congreso del Estado, para que le toque leve la guillotina, después de haber baleado a los abogados de César Duarte, Héctor Villasana y Enrique Muñoz.
Al parecer, lo que dijo el diputado de que no iba a intervenir en el proceso en contra de su hermano, se quedó en el aire, porque todo mundo ha movido mar y tierra para disculparlo y que el asunto se quede en un expediente de los que se le dan carpetazo.
Por el momento le dieron prisión preventiva, pero podrá salir porque el asunto quedó en el fuero común y no en el fuero federal, al tratarse de un arma calibre .22 mm, es decir, el calibre más chico de las armas de fuego.
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Quien anda bastante preocupado, es el soberbio Alejandro Lazzarotto, presidente de la Canaco en Chihuahua, pues se pasea por el Palacio de Gobierno, inquieto por los arreglos que ha hecho la gobernadora en México, y que le quita poder al gremio empresarial.
Alejandro se pasea como Juan por su casa, haciendo gestos y ninguneando a la gente, aún y cuando va a pedir clemencia para que a él y su gremio los dejen hacer lo que quieran con los trabajadores chihuahuenses.
Le pesa que Maru Campos haya pactado con la Federación no politizar los temas torales, aunque eso implique subir el salario mínimo en enero y reducir los privilegios de los empresarios abusivos y velar un poco más por la gente. Alguien debería enseñarle a dar los buenos días, por lo menos.
