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La Sierra Arde, y Todos Lo Saben

En Guadalupe y Calvo, julio arrancó y cerró con una estampa cruda: grupos criminales disputando el control de la región con tácticas cada vez más violentas y cada vez más visibles. El mes quedó marcado por videos, imágenes y cuerpos, como el material que circuló recientemente —presuntamente captado por un dron asegurado por el Ejército— donde se ve a sicarios arrastrando cadáveres hasta una carretera. Dicen que las víctimas serían del grupo rival, abatidos lejos del lugar donde fueron exhibidos, en lo que parece más un mensaje que un crimen común. La pregunta no es si hay guerra, sino cuántos la están viendo pasar desde sus escritorios.

En el terreno, La Línea y Gente Nueva habrían intensificado su lucha, una disputa que lleva años gestándose pero que desde diciembre ha escalado en frecuencia y brutalidad, justo cuando parecía que el Estado prometía recuperar el control. En teoría, la reunión de la Mesa de Seguridad en la cabecera municipal debería haber sido un parteaguas. En los hechos, la violencia no se detuvo ni por cortesía. A unas calles del Palacio Municipal y de los cuarteles oficiales, los criminales siguen operando como si nadie los viera. Pero los ven, y eso agrava el silencio institucional.

Las autoridades dicen que están actuando, y en la última ofensiva fue la Guardia Nacional la que abatió a presuntos criminales. ¿Cambio de estrategia? ¿Respuesta aislada? Lo que queda claro es que la gente en Guadalupe y Calvo no necesita comunicados de prensa para saber quién manda en sus calles, aunque nadie se atreva a decirlo en voz alta. Mientras los cárteles filman sus ejecuciones y sus mensajes, el Estado sigue buscando el encuadre correcto para salir en la foto.

En la Sierra, las balas hablan más que los boletines…

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