*Sonrisas con cuentas pendientes
*Entre custodios y encubrimientos
*ICHMujeres: ¿cambio de camiseta?
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Los aspirantes a la candidatura del PAN por la Presidencia Municipal, Santiago de la Peña y César Jáuregui, confirmaron su asistencia al evento de nombramiento de Marco Bonilla como defensor de México y del PAN en Ciudad Juárez.
Santiago es invitado de la casa y es quien públicamente le ha externado todo su apoyo a Marco Bonilla.
César va contra la voluntad de Palacio de Gobierno y, aunque insiste en representar al panismo local, no ha participado en eventos del partido junto al próximo candidato a gobernador por el PAN.
Muchos quieren estar presentes para ver el encuentro entre ambos perfiles, sobre todo porque, antes del asunto del narcolaboratorio y los agentes de la CIA, eran muy buenos amigos. Dicen que los buenos amigos nunca se olvidan… aunque algunos preferirían olvidar hasta las fotografías donde aparecen juntos.
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La Fiscalía General del Estado enfrenta una presión muy fuerte por el asunto de los policías procesales que mataron a un imputado.
Al parecer, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal ha colaborado con información, grabaciones de cámaras de video y algunos datos sensibles, pero, por otro lado, las familias de los detenidos están construyendo una narrativa de que se está cometiendo una injusticia.
Según la información que ha trascendido, con el apoyo de otros custodios del Cereso de Aquiles Serdán, habrían conseguido material que no corresponde a los hechos mencionados y estarían utilizándolo para favorecer la imagen de los detenidos, con la intención de sostener que ninguno de ellos aparece en las grabaciones.
Aunque para nadie es un secreto que a todo el que cae al Cereso le dan una golpiza, es una práctica implementada por los comandantes de la policía estatal. La pregunta ya no es solamente quién golpeó al detenido, sino cuántos sabían lo que ocurría y decidieron mirar hacia otro lado.
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Algo parece estar fallando en la comunicación del Instituto Chihuahuense de las Mujeres (ICHMujeres), donde la promoción de las actividades del Gobierno Federal y su Secretaría de las Mujeres parece encontrar mayor entusiasmo que la difusión de las propias acciones del Gobierno de Chihuahua. Y no es un asunto menor: resulta políticamente absurdo que una dependencia estatal, sostenida con recursos públicos, dé la impresión de estar más interesada en amplificar las convocatorias de la 4T que en informar a las chihuahuenses sobre los programas de salud, prevención y autocuidado que ofrece la administración de Maru Campos. Porque una cosa es la coordinación institucional y otra muy distinta es convertir la comunicación oficial en un escaparate de simpatías políticas.
En el centro de los cuestionamientos aparece Perla Zaragoza, jefa del Departamento de Comunicación Social de ICHMujeres, cuya línea de difusión ha despertado dudas sobre las prioridades políticas del área a su cargo. Dentro del ambiente político circulan señalamientos sobre una cercanía con Morena y expectativas de conservar posiciones ante un eventual cambio de gobierno, incluso con menciones al entorno de Marco Quezada y su esposa.
¿Se está utilizando la comunicación institucional para informar a las mujeres o para construir puentes con quienes podrían ocupar el poder mañana? Porque cuando una oficina pública parece tener la mirada puesta en el siguiente sexenio, vale la pena preguntarse si todavía está trabajando para el actual.
Y mientras esas dudas crecen, también queda bajo la lupa la conducción del Instituto. Su titular tendría que explicar qué criterios se utilizan para decidir qué campañas reciben mayor difusión y por qué. Más aún cuando existen cuestionamientos sobre si sus intereses políticos familiares están restando atención a la vigilancia de un área tan importante. Maru Campos debería revisar qué ocurre en una dependencia de su propio gobierno, porque sería el colmo que, mientras el PAN intenta defender su permanencia en el poder, desde una oficina estatal se estuviera preparando discretamente la bienvenida a Morena. Al final, lo preocupante no es que algunos funcionarios tengan preferencias políticas; lo preocupante sería que cobraran en un gobierno mientras trabajaran para congraciarse con el siguiente.
